Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
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> Pasturas cultivadas: verdeos de invierno
Ing.Agr., M.S., PH.D., RA.S., Dipl. A.C.A.N. Juan C. Elizalde*. 2003. Invierno al verdeo, 3ª Jornada Demostrativa,
INTA Gral. Villegas, 16-21.
*Depto. de Prod. Animal Fac. de Ciencias Agrarias Balcarce, Univ. Nac. Mar del Plata;
Unidad Integrada Facultad/INTA EEA Balcarce. Prof. Asoc.. Fac. de Ciencias
Agrarias Universidad Nacional de Mar del Plata. Investigador del CONICIET.
Una gran proporción de la producción animal de los
vacunos proviene de la utilización de pasturas templadas y verdeos de alta
calidad donde los animales obtienen entre el 50 y el 90 % del alimento
consumido. Sin embargo, la producción animal obtenida en pasturas de alta
calidad no siempre se asemeja a la que potencialmente podría esperarse debido a
limitaciones tanto de cantidad como de calidad del forraje aprovechable.
Los forrajes consumidos en pastoreo cuando
presentan bajos contenidos de materia seca y tienen tasas de dilución y de
pasaje de líquidos más elevadas que aquellas registradas con forrajes secos
pudiendo limitar la digestión del material consumido. El nitrógeno de los
verdeos es más soluble y más degradable que el de los forrajes secos
conduciendo a mayores pérdidas ruminales de nitrógeno a iguales consumos de
nitrógeno. Sin embargo estas pérdidas ruminales no implica necesariamente que
el animal no pueda satisfacer sus requerimientos proteicos con forrajes frescos
porque en general la energía consumida mas que el aporte de nitrógeno es el
principal condicionante de la producción animal en pastoreo. Cuando el
contenido de proteína de los forrajes de alta calidad aumenta por encima del 14
- 16 % de la materia seca, ocurren pérdidas ruminales de nitrógeno (como
nitrógeno amoniacal, N-NH3) independientemente de la especie forrajera a pesar
de la elevada eficiencia de síntesis de proteína microbiana. El exceso de N-NH3
absorbido a través de las paredes del rumen puede superar la capacidad hepática
para su detoxificación, aunque en la mayoría de las situaciones con excesos de
proteína ésto es improbable que ocurra. Sin embargo aunque la capacidad de
detoxificación sea suficiente, se admite que los excesos de N-NH3 pueden
generar un aumento de la degradación de aminoácidos, aspecto que puede ser
importante o no dependiendo de la absorción de energía y de aminoácidos por
parte del animal. Así, las leguminosas tienen altos contenidos de proteína,
altas pérdidas ruminales de nitrógeno pero también generan altos flujos de
nitrógeno no amoniacal a intestino producto de los mayores consumos respecto a
las gramíneas. Esto implica en general, mejores producciones en leguminosas si
el consumo de materia seca no es limitante.
Los forrajes frescos tienen un patrón de digestión
diferente comparados con los forrajes conservados. Las gramíneas en general
generan menores pérdidas de nitrógeno en las transacciones digestivas y
metabólicas porque poseen menores contenidos de proteína. Sin embargo, estas
condiciones por sí mismas no garantizan la presencia de bajas ganancias de peso
si no están asociadas con bajos contenidos de materia seca, de carbohidratos
solubles, lo cual conduce a un reducido consumo de energía metabolizable.
Si se dieran condiciones de elevados consumos de
forraje de alta calidad nutritiva, las pérdidas de nitrógeno en rumen tendrían
menor importancia. Por lo tanto, la solución primaria al problemas de los
verdeos podría radicar en manejo de disponibilidades de forraje que garanticen
un nivel elevado de carbohidratos y de materia seca y, por otra parte,
garantizar consumos a voluntad. En este sentido, surgen varios interrogantes:
1. ¿Es necesario lograr
elevadas acumulaciones de materia seca (total por superficie y en porcentaje de
materia seca)?
2. ¿Todas las especies de verdeos se adaptarían por igual?
3. ¿Cual es el nivel de
carbohidratos o de materia seca que, a modo de umbral, podrían garantizar
elevadas producciones con animales consumiendo a voluntad?
Las respuestas a estos interrogantes parecen
importantes para solucionar el problema de las bajas ganancias en verdeos y
pasturas antes de recurrir al uso de suplementos energéticos.
La suplementación energética y estratégica en verdeos y pasturas otoñales podría ser una herramienta útil ya que, en teoría, se busca mejorar el aporte energético de una dicta que a su vez es de elevada calidad. Pero, el inconveniente más frecuente de la suplementación es el efecto confundido que genera el suplemento en provocar no sólo cambios en la relación proteína-energía consumidas sino también en la cantidad total de materia seca y de energía consumidos (adición, sustitución, etc.). Esto conlleva a la confusión (no fácil de resolver) de que la respuesta al suplemento pueda existir o no. Si existe respuesta, se puede confundir la corrección de desbalances nutricionales con correcciones del consumo o ambas.
Los verdeos de alta calidad son consumidos con una gran cantidad de agua celular (interna) que es eliminada durante la ingestión, rumiación y fermentación. El agua interna es diferente del agua externa (rocío) porque su liberación está unida a la digestión y esto podría tener algún efecto sobre el consumo de materia seca (Butris and Phillip, 1987). Este efecto está relacionado con el contenido de agua de la planta y cuando es más elevado que el 80 % algunas restricciones en el consumo de forraje podrían ocurrir. En la Tabla 1 se observa el efecto del secado del forraje sobre el consumo de materia seca, la digestibilidad y la tasa de pasaje del forraje.

Los carneros consumieron más y digirieron más materia seca cuando el forraje fue ofrecido en estado fresco. El forraje fresco aún con alta tasa de pasaje no tuvo un mayor consumo de materia seca con respecto al forraje seco pero si existió una depresión en la digestión. Con otros alimentos los consumos de materia seca y las tasas de pasajes están positivamente asociados, sin embargo de acuerdo al presente ensayo, éste no parece ser el caso en forrajes frescos. Esto podría deberse al hecho que los altos contenidos de agua pueden elevar la tasa de pasaje pero no elevar al mismo tiempo los consumos de materia seca. Desafortunadamente Pasha et al.(1994) no registraron el volumen ruminal para evaluar si la elevada tasa de pasaje están asociadas con bajos contenidos ruminales (o bajo volumen ruminal) y probablemente reducidos consumos de forraje. En general, los forrajes tienen mayores contenidos ruminales y de fibra que las dietas basadas en concentrados, no obstante, pueden existir diferencias entre especies forrajeras. Las elevadas tasas de pasaje de la digesta y los reducidos volúmenes ruminales observados en leguminosas respecto de gramíneas (Tabla 2) ligados a las elevadas tasas de digestión explican el mayor consumo de las leguminosas respecto de las gramíneas.

Es probable que existan diferencias entre
leguminosas y gramíneas en cuanto al efecto del agua interna sobre el consumo
de materia seca dado que la mayor tasa de digestión de las leguminosas
favorecería la ruptura celular y eliminación del agua interna. Sin embargo,
esta diferencia no ha podido ser verificada hasta el presente.
La composición del forraje de raygrás y trébol blanco se presentan en la Tabla 3 y el de avena a través del ciclo de utilización en Tabla 4.


Aunque el trébol blanco y el raigrás no representan a la familia de la gramíneas y leguminosas gran parte de la investigación con forrajes frescos se ha realizado utilizando estas dos especies. En la Tabla 4 se comparan alfalfa respecto de cebadilla y festuca. No obstante estas diferencias, los factores que afectan el crecimiento del forraje, también afectan la calidad del forraje. Estos factores son a su vez dinámicos e interactúan entre si haciendo que los efectos sobre la calidad sean de difícil predicción (Gill et al, 1989). Consecuentemente, la composición del forraje está influenciada por la especie forrajera, el estado fisiológico al momento de pastoreo o corte, la tasa de crecimiento, horas del día así como diferentes prácticas de manejo tales como la fertilización. A modo de ejemplo, en la Figura 1 se observan las variaciones en proteína y carbohidratos solubles a través del día durante 2 períodos en la estación de crecimiento en Holanda.
FIGURA 1. VARIACIÓN DIURNA EN LA CONCENTRACIÓN DE
PROTEÍNA BRUTA (PB) Y DE CARBOHIDRATOS SOLUBLES (CS)
EN PASTURAS DE RAIGRÁS PERENNE TOMADAS DURANTE DOS
PERÍODOS DURANTE LA ESTACIÓN DE PASTOREO
(1: TEMPRANO, II: TARDÍO). ADAPTADO A PARTIR DE VAN
VUUREN ET AL. (1986).

Existieron variaciones importantes en proteína y
carbohidratos solubles a través del día pero pueden variar entre períodos. En
el primer período, la variación en el contenido proteico dentro del día varia
en más del 6 % y ésto podría tener importantes implicancias nutricionales para
el animal en pastoreo y sobre la interpretación de los resultados
experimentales realizados bajos estas condiciones. Si los animales pastorean
mayormente durante el atardecer el forraje ingerido tendrá una relación
proteína: carbohidratos solubles más baja que la que ingieren durante el
amanecer. La variación de estos componentes pueden afectar la cantidad y
proporción de los ácidos grasos volátiles producidos durante la fermentación y
la variación del pH ruminal a través del día. Existen excelentes revisiones que
detallan el efecto de los distintos factores sobre la composición del forraje
(Leaver, 1985; Reid, 1994). Sin embargo, es importante reconocer que estos
factores no han sido considerados desde el punto nutricional.
Las variaciones en la composición química del
forraje y en los períodos de pastoreo a través del día resultan en patrones de
fermentación (ácidos grasos volátiles, nitrógeno amoniacal y pH ruminal) pueden
diferir de aquellos informados en dietas altas en granos donde la fermentación
ruminal está afectada por la frecuencia y el tiempo de alimentación de los
concentrados (Robinson et al., 1986). En animales en pastoreo los parámetros
ruminales varían mas con el tiempo de pastoreo y la época del año (Van Vuuren et
al., 1986).
Una fracción importante del N de los forrajes
frescos es soluble e instantáneamente degradado en rumen. La tasa de
degradación de la fracción potencialmente digestible también es (Beever et al.,

A
partir de la Figura 2 se puede observar que las especies
forrajeras y sus tasas de degradación afectan la relación entre la cantidad de
N y MO degradados. Si se asume un valor de
Los flujos duodenales de NNA en
relación al consumo de N (NNA/CN) pueden relacionarse con el contenido de N del
forraje con el objetivo de predecir las pérdidas ruminales de N. Se han
obtenido varias relaciones de este tipo para diferentes especies forrajeras o
estados de crecimiento (Figura 2) que sugieren que las pérdidas
ruminales de N comienzan a ocurrir cuando el contenido de N del forraje es de
alrededor de
El amoníaco generado por la digestión ruminal del
forraje pueden difundir a través de las paredes ruminales o fluir al duodeno y ser
absorbido en tracto posterior pero en ambas situaciones es recuperado por la
vena porta. Las pérdidas de N en rumen representan más del 75 % de las pérdidas
del tracto total. El interrogante que permanece irresuelto es si el hígado es
capaz de detoxificar todo el amoníaco absorbido por la vena porta, aunque
existen resultados que demuestran que es posible remueva todo el amoníaco. En
condiciones de pastoreo donde la producción de amoníaco no es producido en el
rumen a una tasa constante sino que depende del momento y tiempo de pastoreo
(Van Vuuren et al., 1986) no se han realizado experimentos. Sin embargo, el
amoníaco aunque totalmente removido por el hígado podría tener otros efectos
sobre le metabolismo hepático y afectar la cantidad de aminoácidos disponibles
para el animal.
Una alternativa es recurrir al uso de suplementos
(especialmente energéticos) como estrategia para mejorar la respuesta
productiva. Pero, como se comentó, el resultado de la suplementación como
alternativa puede arrojar resultados variables porque se confunde el efecto del
suplemento sobre la relación energía proteína (si que la puede cambiar) con
alteraciones en el consumo de los animales generados por el suplemento. Esto
determina que puedan compensarse respuestas de ambos tipos.
El segundo aspecto a destacar es que la mejora del
suplemento en cuanto al efecto neto sobre la ganancia de peso, depende la
respuesta animal que se obtiene en el forraje base. Si la ganancia obtenida en
forraje base es baja, la respuesta del suplemento en términos de eficiencia de
conversión puede ser buena. Sin embargo, la ganancia de peso del lote
suplementado estará limitada por el nivel de ganancia de peso del forraje puro.
Cuando se suplementa un forraje de alta calidad, el
consumo de pasto disminuye en mayor proporción que el aumento del consumo total
de materia seca. Si no hay forraje disponible, el suplemento adicionará
nutrientes al animal y la ganancia de peso obtenida será un reflejo de la
calidad del forraje base y de la calidad del suplemento. Pero si hay forraje
disponible, el animal dejará de consumir forraje (ocurre sustitución) y las
respuestas al suplemento serán un reflejo de la calidad del suplemento en
relación a la calidad del forraje. En condiciones de sustitución, cuanto más
calidad tenga el forraje base, menor será la respuesta al suplemento en
términos de ganancia de peso. Cuando no ocurre sustitución se podrán mantener
la ganancias de peso que se hubiesen logrado con forraje ofrecido a voluntad
(que no es el caso del invierno donde existe altísima calidad pero baja
disponibilidad). Por ésto, en forrajes de alta calidad, es fundamental
controlar la disponibilidad del pasto para manejar la sustitución (a través de
la variación de la carga) y no desperdiciar suplementos.
En la Tabla 5 se presentan los resultados obtenidos de la suplementación en pastoreo provenientes de la mayoría de los ensayos realizados en el mundo con forrajes de alta calidad y suplementos energético-proteicos. Por lo tanto, y son el resumen de una gran cantidad de experimentos de suplementación (55 comparaciones). En estos ensayos se evaluaron la ganancia de peso y la eficiencia de conversión obtenidas con la utilización de distintos tipos de suplementos energético-proteicos en pasturas de alta calidad.

La eficiencia de conversión de grano en carne puede
expresarse como los kg de grano necesarios para lograr un kg de carne. Esta
eficiencia puede variar de acuerdo a si se corrige o no por el aumento de carga
necesaria para consumir el forraje que queda en el campo por el agregado de
grano (efecto de sustitución). Si no se corrige por el aumento de la carga, la
mayor producción (en kg de carne/ha) de los lotes suplementados se deberá
exclusivamente a la diferencia en ganancia de peso entre los animales testigos
y suplementados. Si se corrige aumentando la carga, la mayor producción es
producto de la diferencia en ganancia de peso entre los animales testigos y los
suplementados y de la mayor carga del lote suplementado. La primer columna
representa la eficiencia de conversión obtenida cuando se tiene en cuenta sólo
la diferencia en la ganancia de peso entre los animales testigos y los
suplementados Por ejemplo, el valor medio de eficiencia de conversión para suplementaciones
del 1 % del PV es de
Las respuestas a la suplementación en condiciones
de excesos de forraje de alta calidad han sido tan malas como de
Se han considerado las principales limitantes para
obtener elevadas producciones en verdeos en zonas húmedas. Es evidente que el
problema es complejo y puede tener diversos orígenes los cuales pueden o no
interactuar al mismo tiempo. Esto hace que se deban buscar indicadores de
manejo que permitan maximizar la utilización de verdeos como única dieta o bien
combinados con niveles de suplementación. Es esperable que si se permite un nivel
de acumulación de materia seca al punto de evitar senescencia de las hojas
basales y, si se permite consumo voluntario se podrá encarar la mejora
utilizando verdeo como única dieta. Sin embargo, es preciso determinar también
la dinámica de variación de carbohidratos a los fines de garantizar el consumo
elevado de energía en estas condiciones.
Cuando la alternativa es la suplementación, el
ajuste de la carga y del manejo del suplemento para mejorar la oferta de
materia seca, es tan importante como el objetivo de mejorar la relación
proteína-energía. Es más, si las condiciones son favorables para un elevado
consumo de carbohidratos, es posible que el uso de suplementos no se pueda
justificar más allá del manejo de la carga y oferta de forraje.
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