Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Miguel Amigone, Andrés Kloster, Nicolás Bertram. 2005. E.E.A
INTA Marcos Juárez, Hoja Informativa Nº 364.
La estabilidad en la
producción de forraje a lo largo de todo el año, es un requisito importante de
todo planteo forrajero, en los sistemas intensificados de alta productividad.
Las alfalfas sin latencia
invernal constituyen un componente central de las cadenas forrajeras de gran
parte de la región pampeana norte. Si bien las mismas realizan un valioso
aporte otoño invernal de forraje fresco, subsiste todavía un bache estacional
en la oferta forrajera en esta época del año. Para corregir esta situación es
necesario recurrir a cultivos estacionales, y la dependencia de estos recursos
adquiere una significación aún mayor en los sistemas productivos de las zonas
subhúmeda y semiárida.
En contraposición con otras formas de provisión de forraje invernal, los
verdeos tienen la ventaja de no alterar la cadena de cultivos agrícolas de
cosecha. Esto adquiere real importancia en los sistemas mixtos de producción
agrícola bovinos puesto que, ubicando al verdeo entre dos cultivos de verano,
se cumple perfectamente con el objetivo de obtener forraje verde en los meses
de invierno, liberando el lote oportunamente para la implantación de un cultivo
estival.
Por otro lado, el aumento
de la receptividad invernal que puede lograrse con la inclusión de verdeos
invernales en el planteo forrajero permite llegar a la primavera con una mayor
dotación de animales, requisito básico para una mejor eficiencia de cosecha de
los recursos perennes de la cadena de pastoreo.
Para conocer la capacidad
productiva, así como la adaptación a la zona de los materiales de especies
forrajeras de invierno, desde el año 1970 se conducen en la Estación
Experimental Agropecuaria INTA Marcos Juárez ensayos comparativos de
rendimiento de forraje con participación de cultivares y líneas avanzadas
obtenidas en los centros de mejoramiento genético.
Además del rendimiento
total de forraje, parámetro de fuerte gravitación en la elección de un cultivar,
otros aspectos como la distribución y calidad del forraje, el hábito de
crecimiento, la capacidad de rebrote y tolerancia a plagas, heladas y
enfermedades deben ser valorados en esta decisión.
En la Hoja Informativa Nº
364 INTA Marcos Juárez, los técnicos Miguel Amigone, Andrés Kloster y Nicolás
Bertram actualizaron información acerca del panorama varietal y el
comportamiento productivo de las especies avena, centeno, triticale y raigrás
anual, presentando los resultados de los ensayos realizados en los años 2002,
2003 y 2004.
En el trabajo se detalla
la metodología del ensayo así como las condiciones climáticas y un análisis
exhaustivo del rendimiento de forraje en los cultivos evaluados. En los cuadros
que se incluyen en la presente nota, se presentan algunos de los cultivares más
destacados de cada especie en los diversos ciclos del ensayo.
Para determinar la
producción de los materiales de avena, centeno y triticale se utilizó una
metodología restringida a la realización de tres cortes por año, abarcando un
período total de 140-150 días entre la siembra y el último corte. No obstante,
resulta factible lograr un cuarto crecimiento cuya producción puede aportar un
10-20 % más de forraje, extendiendo el período de utilización por 25-35 días.
Sin embargo, debe tenerse presente que en condiciones prácticas, en los
sistemas predominantemente agrícolas, pocas veces puede disponerse de este
cuarto aprovechamiento dada la temprana competencia por el uso del suelo que
establecen los cultivos estivales de cosecha.
Por su parte los
cultivares de raigrás anual, al tener un período de crecimiento más extendido,
fueron evaluados en cuatro cortes, pudiendo incluso aportar uno o dos
crecimientos más si la modalidad de uso del sistema lo requiriese.

La alta producción
alcanzada por casi todos los materiales de las distintas especies durante el
ciclo 2004, en parte, puede explicarse por las buenas condiciones climáticas
reinantes y por una fertilización nitrogenada (
Individualmente, cabe
destacar la producción de los nuevos cultivares de avena Violeta INTA y
Graciela INTA. Estos materiales, junto a Cristal INTA, Millauquén INTA y B.
INTA Calén entre otros, fueron los más productivos, aún en condiciones
ambientales diferentes.
Si bien por razones
operativas no pudo sembrarse el ensayo de centeno en 2004, los materiales Don
Guillermo INTA, Don Enrique INTA, Naicó INTA y el nuevo cultivar Camilo INTA se
ubicaron dentro del grupo de mayor producción en los dos ciclos evaluados.
Los cultivares de triticale presentaron los rendimientos más uniformes dentro
de años. Dentro de ellos pueden resaltarse las cualidades de Yagán INTA, Ninca
UNRC, Quiñé UNRC y Genú UNRC y la línea de inminente inscripción LAJP 1001.
Entre los cultivares de
raigrás anual, considerando el promedio de los tres años, se destacaron
Abundant, Bill, Bisonte y Barturbo. También cabe mencionar el buen
comportamiento productivo del cultivar Jumbo en el año 2004.
Sobre la base de la
información recogida en el ensayo, existe un amplio panorama de opciones para
la elección de especies y cultivares de verdeos invernales. La diversidad en
comportamiento de estos materiales permite decidir la incorporación de los más
adecuados para cada cadena forrajera, los cuales permiten lograr elevadas
producciones estacionales de materia seca otorgando así estabilidad a la oferta
forrajera de los distintos sistemas productivos.
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