Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río
Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. M. Sc. Daniel Méndez y Méd. Vet. Patricio
Davies*. 2004. E.E.A. INTA Mercedes,
Corrientes, Jornada
de Actualización en Pasturas Invernales.
*INTA Gral. Villegas.
La información presentada en la presente
publicación estaría indicando que el desbalance energético/proteico que ocurre
durante el otoño en verdeos y pasturas no sería responsable de las
disminuciones tan drásticas que ocurren en las ganancias de peso en dicha
época. De manera que con asignaciones de forraje superiores al 2.5% del peso
vivo no habría impedimentos para alcanzar ganancias superiores a
El problema de otoño es sumamente complejo debido a la diversidad de factores que intervienen en su manifestación (Figura 1), por lo que reducirlo exclusivamente a la ocurrencia de un desbalance para explicar todas las situaciones, como tradicionalmente se lo ha hecho, resulta en una sobresimplificación peligrosa que tergiversa el diagnóstico. En tal caso, cualquier medida que se adopte para la corrección del problema no va a producir el efecto buscado.
Figura 1: Factores que intervienen en la manifestación del problema de otoño

Si bien en teoría se
reconoce la importancia de los distintos factores, en la práctica no son
tenidos en cuenta o bien se asume que están controlados pero, a la luz de las
evidencias disponibles, deberían ser incluidos en el análisis de esta
problemática a nivel de campo. A continuación serán comentados brevemente,
tratando de cuantificar la contribución que cada uno de ellos hace a la
manifestación del problema de otoño.
Una de las herramientas utilizadas por numerosos establecimientos para efectuar el seguimiento de sus planteos productivos, es la estimación de los aumentos diarios de peso vivo a través de las pesadas periódicas de los animales. Sin embargo, esta es una herramienta que puede llevar a conclusiones equivocadas si no es utilizada con ciertos recaudos. Por lo tanto es muy importante considerar algunos factores que hacen a la precisión de la estimación.
Cuando se pesa un animal, el valor que se obtiene
de la lectura en la balanza es la suma de dos componentes: el peso vacío y el
peso del contenido del tracto gastrointestinal. Este contenido existe aún en
las pesadas que se realizan con desbaste (encierre de 20 hs sin agua y sin
comida). El peso del contenido está inversamente relacionado con la calidad del
forraje (digestibilidad) de manera que, a mayor calidad, menor proporción del
contenido gastrointestinal con respecto al peso vivo del animal. Una práctica
muy común es hacer coincidir las pesadas con los movimientos de hacienda, por
ejemplo, cuando se los saca de un rastrojo de cosecha o de una pastura de
alfalfa para pasarlos a un verdeo. Si los datos obtenidos en este caso se usan
como valor inicial para estimar la ganancia de peso de los animales en el
verdeo, es posible que se produzca una distorsión en los resultados debida a
los diferentes contenidos que generan los dos forrajes. Ávila y Marchi
publicaron en el año 1981 un trabajo donde estimaron el llenado del tracto
gastrointestinal con alimentos de diferente digestibilidad (Figura 2). Según
los resultados de estos autores un novillo de
Figura 2: Errores en la estimación del aumento diario de peso vivo. Elaborado según datos de Ávila y Marchi (1981)

Si dicho animal hubiese tenido una ganancia diaria
de peso vacío de
Esta situación pudo ser verificada sobre una tropa
de 500 terneros de un planteo de invernada rápida que funciona en la
Experimental (Sistema Experimental Mixto). Se realizaron dos pesadas (Figura
3), una el 5/5/98 (sobre pasturas) y otra el 13/6/98 (sobre verdeos). Esto dio
una diferencia de
Esta pesada nos permitió conocer la ganancia en pasturas (0.561 kg/animal/día) y en verdeos (0.971 kg/animal/día), con lo cual pudimos confirmar, por un lado, nuestros resultados de ensayos que demuestran el potencial de los verdeos para altos ritmos de engorde sin suplementación, y por otro lado el efecto del llenado en la determinación de la ganancia de peso vivo.
Esta misma experiencia se realizó con animales que
durante la primer pesada estuvieron consumiendo rollos de regular calidad, y
dio una diferencia debido al llenado de
Figura 3: Efecto del desbaste en la determinación de la ganancia de peso vivo

Por lo tanto, si existe la decisión de realizar un seguimiento de la evolución del planteo productivo, deberán tenerse en cuenta todos aquellos aspectos que hacen a la precisión de las estimaciones. Si se quiere conocer la performance animal sobre un determinado recurso forrajero es necesario realizar la pesada inicial y final sobre el mismo tipo de forraje.
La otra situación que muy frecuentemente se da en el primer pastoreo de un verdeo es que el alto contenido de humedad que presenta el cultivo dificulta las estimaciones visuales de disponibilidad, produciéndose en la mayoría de los casos sobreestimaciones de la misma. Por consiguiente, si se parte de este dato para fijar la permanencia de los animales en una franja de pastoreo, se puede estar restringiendo inadvertidamente el consumo, con lo cual la respuesta productiva va a ser menor a la esperada.
En la Figura 4 se muestra, a manera de ejemplo, una situación que comúnmente se observa en el campo y que fue medida en la E.E.A Gral. Villegas del INTA.
Figura 4: Ejemplo de fallas en la determinación de la oferta forrajera.

El volumen de pasto, que es lo que visualmente se tiene en cuenta en el campo para estimar la disponibilidad, está definido principalmente por el contenido de materia verde, el cual fue menor en la segunda fecha con respecto a la primera. Sin embargo, debido a las diferencias en el porcentaje de materia seca, la disponibilidad de materia seca fue mayor en el segundo corte que en el primero, en oposición a lo obtenido con la estimación visual. Este tipo de variaciones en tan corto plazo (solamente 21 días de diferencia), hacen que resulte muy difícil realizar estimaciones visuales de disponibilidad suficientemente precisas en este tipo de recursos.
Este aspecto debería ser tenido en cuenta cuando, durante el primer pastoreo, se descartan problemas de disponibilidad de forraje confiando únicamente en el ojo y, por consiguiente, se trata de buscar la explicación de las bajas ganancias del otoño exclusivamente en los desbalances nutricionales.
La corrección del desbalance puede realizarse por medio de la utilización de suplementos energéticos. Para ello, los granos y subproductos de la industria harinera (afrechos, afrechillos y sémolas) resultan alternativas válidas debido a la alta concentración de energía de rápida disponibilidad ruminal, por lo que su elección dependerá del costo de las mismas. Con respecto a las reservas, se requiere que sean de alta calidad. A diferencia de lo que ocurre con los concentrados, existe gran variabilidad entre las distintas alternativas disponibles (henos, henolajes, silajes y sus variantes), debida a todos los factores que intervienen en las etapas de su confección, almacenaje y suministro.
Debe tenerse en cuenta que el verdeo es un recurso de muy alta calidad que, expresada en términos de digestibilidad, supera el 70%. Por lo tanto, si se utilizan reservas que estén muy por debajo de dicho valor, como ocurre en gran parte de los sistemas de invernada, se corre el riesgo de que ocurra el efecto de sustitución con depresión. Esta situación se da cuando este tipo de suplemento se combina con una práctica muy corriente en verdeos, como es el encierre nocturno. De esta manera se está obligando al animal a consumir durante el encierre una reserva de mala calidad que tendrá una lenta y pobre digestión, aumentando el tiempo de permanencia de este forraje en el rumen del animal.
Este consumo de material poco digestible limita la
ingestión de forraje de excelente calidad, como es el verdeo, con lo cual la
respuesta productiva (ganancia de peso) se verá disminuida. En el ejemplo de la
Figura 5 puede verse cómo el aumento en el consumo de un silaje de sorgo de
mala calidad, utilizado como suplemento de un centeno, disminuyó la ganancia
diaria de peso vivo de novillos de
Figura 5: Efecto de sustitución con depresión (Lange, 1980)

♦ invertir tiempo y trabajo en la implementación de sistemas de seguimiento y control de los planteos productivos es la mejor herramienta para llegar a diagnósticos certeros que permitan la toma de decisiones correctas
♦ la pesada periódica de la hacienda es una herramienta válida para conocer su evolución pero para ello debe ser comparada sobre el mismo recurso e interpretada correctamente
♦ la cuantificación del forraje disponible es la única forma objetiva para descartar problemas de cantidad ante una baja performance animal
♦ existen evidencias de que la principal limitante de los sistemas de invernada es la cantidad de forraje, por lo cual debe trabajarse para lograr una adecuada presupuestación forrajera
♦ realizar la caracterización de las reservas de manera de asignarlas en forma eficiente según el objetivo de producción
♦ tener presente que nuestros sistemas de producción son pastoriles y que aún en aquellos con alta dependencia de la suplementación, el forraje es el que define en última instancia la respuesta productiva.
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