Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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principal > Pasturas cultivadas: verdeos
de invierno
Ing. Agr. Ramiro A. Zanoniani, Fernando Ducamp y MSc. María de los Ángeles Bruni. 2003. www.planagro.com.uy.
La
buena calidad y abundante cantidad de forraje aportado por los verdeos de
invierno los hace fundamentales en todo establecimiento ganadero de nuestro
país, ya sea para cubrir grandes carencias de pasto en otoño-invierno de
pasturas naturales, como también para complementar los escasos aportes
forrajeros de praderas recién instaladas.
Si
bien los mismos tienen una larga tradición de utilización en nuestro país,
recién en las últimas décadas se han generado y difundido una serie de
tecnologías de manejo que permitirían mejorar notablemente su productividad; a
pesar de ello, aún hoy es común ver verdeos escasamente productivos lo cual
medido en términos económicos los convierte en una solución excesivamente cara.
Para
tener éxito en los objetivos de producción se deben considerar una gran
cantidad de factores; sin embargo, en esta oportunidad se hará especial énfasis
en tres aspectos fundamentales, como lo son la fertilización, el manejo del
pastoreo y la complementación nutritiva.
Los
verdeos de invierno por ser gramíneas cultivadas, necesitan de una adecuada
fertilización nitrogenada si se desea lograr las altas producciones buscadas
cuando se incorporan en el sistema productivo. En cambio, su respuesta al
fósforo es dependiente del nivel de nitrógeno en el suelo; el fósforo es de
fundamental importancia cuando existen bajos niveles en el suelo, o se van a
destinar posteriormente para la cosecha de grano.
El
pastoreo durante el ciclo de los verdeos, les confiere demandas de
fertilización especiales. Tres momentos son esenciales en la fertilización de
un verdeo: la siembra, el macollaje y la producción primaveral.
Una
adecuada fertilización inicial es fundamental para obtener una adecuada
instalación y precocidad productiva, ya que estas especies han sido
seleccionadas bajo niveles nutritivos altos. Quizás este momento sea el de mayor
similitud con los cultivos de grano como Trigo y Cebada, siendo por lo tanto en
cierta forma trasladables sus recomendaciones de fertilización. Estas se basan
en una menor posibilidad de respuesta de las plantas ya que todavía no disponen
de todo su potencial productivo, absorbiendo menor cantidad de nitrógeno que en
otras etapas. Por otro lado, el hecho de no haber cubierto todavía el suelo
determina una desventaja desde el punto de vista energético ya que gran parte
de la luz solar no es interceptada, determinando ambos aspectos mayores
posibilidades de pérdida de este nutriente.
Se
recomienda realizar análisis de suelo previo a la siembra, debiéndose tomar las
muestras a una profundidad de 20 cm; esta práctica de manejo permitirá usar más
eficientemente el recurso fertilización; cuando los niveles en suelo son
mayores de 18 ppm de nitratos no se requiere aplicar nitrógeno a la siembra. De
no utilizarse análisis de suelo, se recomienda no utilizar dosis mayores a
30-40 kg/ha de nitrógeno (65 a 85 kg/ha de urea). Por otro lado los niveles de
fósforo deberán ser como mínimo 10 ppm (Bray 1) en el suelo.
Se
debe tener en cuenta que este momento es estratégico porque el uso correcto de
la información obtenida puede ahorrar fertilizante, fundamentalmente nitrogenado,
ya que en siembras tempranas (marzo), es posible tener los niveles requeridos
dados los ciclos normales de liberación de este nutriente en el suelo.
Este
momento es el de mayor respuesta a la fertilización de los verdeos en estado
vegetativo y se basa en que la planta se encuentra aumentando en forma notable
uno de los componentes de la producción de forraje como lo es el número de
macollas, necesitando y absorbiendo rápidamente el nitrógeno del suelo, ya que
el mismo es fundamental para obtener los productos de la fotosíntesis, base del
crecimiento vegetal. A pesar de ser uno de los momentos de buen nivel de
respuesta, es seguro que sea también uno de los de mayor discusión acerca de
los niveles a agregar y la respuesta a obtener, siendo estas diferencias
debidas a cómo se realiza el manejo del pastoreo, las condiciones climáticas y
la especie fertilizada. Sin entrar en demasiado detalle en las mismas, se debe
tener en cuenta que cuanto más largo es el tiempo entre dos pastoreos habrá necesidad
de mayores niveles de fertilizante. Por otro lado, a igual cantidad de
fertilizante agregado los descansos más largos permitirán mayor respuesta en
cantidad de forraje (7 días vs 40 días). En cuanto a la especie, el raigrás y
sus mezclas tienen mayor respuesta que el resto de especies utilizadas como
verdeos. Sin embargo, las condiciones climáticas son las que determinarán en
gran medida la respuesta a este fertilizante, ya que no solamente determina el
nivel de disponibilidad de este nutriente en el suelo, sino que condiciona el
crecimiento de las plantas, determinando mayor o menor respuesta según la
temperatura, heladas y cantidad de luz que llega a las plantas.
Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, las recomendaciones realizadas, con un correcto pastoreo (15-20 cm de altura de ingreso animal) se ubican en el entorno de 30 Kg/ha de nitrógeno (65 kg de urea). No obstante, últimamente se manejan niveles críticos tentativos en el entorno de 18-20 ppm de nitratos en el suelo luego del pastoreo, para obtener una buena producción de forraje posterior. La respuesta vegetal variará entre 10 y 30 kg MS/kg de nitrógeno agregado y, siendo más cercanas al segundo valor cuando se fertilice más cerca del otoño que del invierno o cuando este último sea de mayor temperatura y luminosidad.
En
esta estación se tienen excelentes condiciones ambientales para una alta
respuesta vegetal, estando además estos verdeos en un momento de alto
crecimiento vegetal y eficiencia energética, que determina una elevada
respuesta y absorción de fertilizante nitrogenado agregado. Aquí se estima que
se puedan obtener hasta 6 veces más de respuesta que la que se obtiene en la
etapa vegetativa otoñal, siendo las fertilizaciones realizadas generalmente del
orden de 50 kg/ha de nitrógeno (108 kg de urea), lográndose respuesta de hasta
50 kg de MS/kg de nitrógeno agregado. Es de aclarar que esta respuesta resulta
de la cuantificación de biomasa cosechada que incluye tanto forraje como grano.
El
manejo del pastoreo de cualquier especie forrajera está directamente
relacionado con características morfofisiológicas de las mismas, que se pueden
tratar de generalizar en la disposición de sus macollas con respecto al suelo,
su capacidad de macollaje y su largo de ciclo. Estos aspectos son de
fundamental importancia en el momento de elegir una especie o variedad, ya que
determina no solamente su capacidad de producción y distribución de forraje,
sino que nos indica la forma de cómo deberá manejarse para lograr cumplir con
este potencial.
Realizada
la consideración anterior, la figura 1 ejemplifica el desarrollo de una planta
a través del tiempo y como varían algunos de los parámetros de la misma.

A
medida que transcurre el tiempo aumenta la acumulación de forraje. Inicialmente
la producción es consecuencia de un aumento en el número y peso de macollas lo
que se traduce en una adecuada proporción de hojas verdes/secas (HV/HS) y de
lámina/vaina (a). Sin embargo, llega un momento en donde la luz comienza a
hacerse limitante (b), por lo cual la planta cambia su postura hacia un
crecimiento más erecto, aumentando el largo de lámina pero también el de las
vainas para poder sostenerla, por lo cual la relación vaina/lámina aumenta,
además, disminuye notablemente el macollaje y también la relación verde/seco.
Si se deja continuar este crecimiento, llega un punto (d), en el cual las
macollas originales pueden alcanzar sus requisitos para florecer o intentar
elevar su altura para poder alcanzar la luz, siendo la consecuencia de ambas
cosas, una elongación de los entrenudos y elevación de las yemas apicales (o
reproductivas), determinando una mayor depresión del macollaje, una menor
relación verde/seco, una acumulación de la biomasa vegetal de mejor calidad
nutricional en la parte superior de la pastura y una muy mala a nivel del
suelo. El manejo del pastoreo en el entendido del ingreso del animal a la
pastura se puede realizar en cualquiera de los puntos anteriores, sin embargo,
condicionará la producción en ese momento y en los posteriores:
♦
cuanto
más se espere, acercándose al punto d, mayor será la biomasa al momento de
ingresar, pero el remanente dejado será de menor calidad, por lo cual, se
perjudicará el rebrote posterior e, incluso, se puede condicionar totalmente el
mismo dada la gran inhibición provocada al macollaje. La calidad de lo que coseche
el animal será un reflejo de la altura a la cual coma: si consume sólo la parte
superior, la calidad será excelente pero el porcentaje de utilización de la
pastura muy escaso. Cuanto más abajo se quiera comer, mayor será la
utilización, pero menor la calidad promedio de la misma.
♦
si se
entra cerca del punto a, la calidad de la pastura es muy alta, pero la
disponibilidad es muy baja y se corre el riesgo de resentir el posterior
rebrote si se come demasiado, ya que estas especies anuales tienen una gran
dependencia del área foliar remanente para su recuperación del pastoreo.
♦
entre
el punto b y c, estaría el momento adecuado para el pastoreo, que coincide con
el hecho de que la luz comienza a ser limitante en el estrato inferior, por lo
cual la remoción de la biomasa aérea permite evitar que suceda tempranamente lo
destacado en el punto d. Cuanto más cerca nos encontremos del punto b más
rápidamente rebrotará la pastura (con un adecuado remanente) pero menor será la
disponibilidad, en cambio, cuanto más cerca del c mayor es la disponibilidad
pero no de tan buena calidad el remanente dejado.
Este
punto de óptimo pastoreo se encuentra entre 15 y 20 cm de altura y cuando el
entresurco comienza a ser sombreado, empezando a ser limitante la luz en la
base de la planta. El número de días para llegar a esta situación es
dependiente de la especie elegida y de la fecha de siembra. En general en
siembras de marzo-abril es cercana a los 40-50 días desde la emergencia para
Avenas, Cebadas y Triticale de ciclo corto (los Triticale de ciclo largo
realizan una oferta de forraje similar o más lenta que los trigos de ciclo
largo, mientras que INIA Caracé, de ciclo corto y erecto, es rápido en la
oferta) y a los 80 días para Cebadilla y Raigrás; para Trigo sería intermedio.

El
otro punto de fundamental importancia es la altura dejada al retirar el ganado,
la cual no debe ser inferior a 5 cm dada la dependencia de estas especies del
área foliar remanente para el rebrote por su escasa capacidad de acumular
reservas. Alturas superiores a estos 5 cm permitirían reingresos más rápidos a
la pastura, pero es menor la utilización en cada pastoreo. Con pastoreos rotativos
manejados de esta forma, 15-20 cm de altura de ingreso, 5 cm de rastrojo y
períodos de ocupación de franjas no mayor a 5-7 días, se pueden obtener
fácilmente tres a cuatro pastoreos en el ciclo vegetativo de las Avenas de
ciclo más largo, dos a tres en Trigo y Triticale de ciclo largo, permitiendo
lograr producciones cercanas a los 3000 Kg/ha de MS y hasta 180 kg/ha de carne,
con la posibilidad además de cosecha de grano.
Por
último, algunas consideraciones son importantes destacar en cuanto al pastoreo
de estos verdeos:
♦
en
general, todos estos verdeos se caracterizan por un elevado contenido de agua
en planta, por lo cual es importante realizar el pastoreo en horas más cercanas
al mediodía, para evitar no sólo consumos excesivos de agua en relación a la
comida en sí, sino también altos pisoteos que desperdicien la pastura. La
combinación con otros alimentos más secos, fibrosos y energéticos permitirán
una mejor respuesta animal.
♦
cuando
se espera más de 15 cm para entrar a pastorear, se corre el riesgo de que las
condiciones climáticas no permitan una entrada posterior y se tengan una
situación parecida al punto (d) de la figura 1. Esta situación es especialmente
agravada con especies de ciclo muy corto y con siembras convencionales. Con el
pastoreo temprano se logra, no sólo un más rápido secado del suelo por una
mejor circulación del aire en la superficie del mismo, sino que también
estimula una mayor formación de nuevas macollas temprano en el otoño y, por lo
tanto, menor riesgo de encañado temprano.
♦
cuando
se tiene tempranamente un verdeo encañado, con las características destacadas
en el punto (d), hay que observar claramente la cantidad de macollas con
entrenudos alargados en relación a las vegetativas: si estas últimas dominan,
se debe entrar a pastorear para favorecer la recuperación del verdeo. En caso
contrario, el rebrote posterior del verdeo ya está seriamente condicionado por
lo cual, cuanto más se espere a pastorear, mayor será la acumulación de forraje
y la productividad del mismo, a pesar de su menor calidad y utilización
porcentual.
Si
se ha manejado adecuadamente el verdeo durante el otoño e invierno, el retiro
de los animales al inicio de la primavera, cuando comienzan a largarse los
entrenudos, permitirá la posibilidad de cosecha de grano, reservas forrajeras o
simplemente una mayor acumulación de forraje, dado el alto potencial de
crecimiento que tienen estas especies anuales cuando se encuentran floreciendo.
Este aspecto es de singular importancia ya que permite duplicar la cantidad de
carne obtenida en estado vegetativo, recuperar con grano lo invertido en el
verdeo o, fácilmente, obtener 10 a 12 fardos redondos por hectárea, lográndose
una muy buena rentabilidad.
La
presencia en el mercado de una gran cantidad de especies y cultivares de estos
verdeos hace imposible analizarlos cada uno separadamente, por lo cual, se
recomienda la ampliación de los conceptos dados aquí con la Cartilla N° 2 de la
UEDY y la Revista Cangué N° 18, las que, permitirán lograr una mejor
comprensión de esta alternativa forrajera tan importante en nuestros esquemas
productivos.
La
calidad en términos de producto animal obtenido de los verdeos utilizados en
nuestros sistemas de producción animal, depende de: la especie y potencial
genético, estado de madurez, técnica empleada en el cultivo, condiciones
ambientales y manejo de los mismos.
El
desarrollo del cultivo afecta la composición química y los componentes del
valor nutritivo, las gramíneas jóvenes y hojosas, tienen un alto valor
nutritivo el cual declina al avanzar el estado de madurez. En la Figura 2a, se
observa como al avanzar el estado de madurez aumenta el rendimiento, pero la
digestibilidad y el consumo diminuyen, la composición química, y los
componentes del rendimiento (hojas y tallos) también tienen variaciones
importantes (Figura 2b). Los compuestos nitrogenados, el contenido mineral y
las hojas disminuyen, mientras que los tallos aumentan en la medida que se
necesitan mayor cantidad de estructuras de sostén al igual que la fibra y
lignina. Los carbohidratos solubles (CHOS) tienen un comportamiento diferente,
aumentan en la medida que avanza la estación de crecimiento y cuando llegan a
un máximo, disminuyen debido a que comienza el llenado de grano. Características
de los verdeos en otoño-invierno
Los
verdeos empleados en los sistemas de producción animal en pastoreo en el
Uruguay presentan:
♦
Alto
contenido de agua.
♦
Bajo
contenido de fibra.
♦
Alta
proporción de proteína que rápidamente se degrada en el rumen del animal.
Varios
autores han demostrado la disminución del consumo de materia seca –principal
determinante del producto animal obtenido- por el alto contenido de agua del
forraje.
El
consumo del forraje con alto contenido de agua provoca que el ganado tenga
heces blandas y la digestibilidad disminuye debido a que el alimento pasa más
rápido del rumen al intestino.
El
exceso de agua en el forraje impone una alta carga de nutrientes sobre el
intestino grueso del animal, provocando alteraciones en la absorción y
equilibro de minerales que afectan la salud y la producción del animal.
El
bajo contenido de fibra de los verdeos en estado vegetativo (Figura 2 b), puede
conducir a problemas químicos y/o físicos de funcionamiento ruminal. Para
mantener un buen funcionamiento ruminal en general los animales necesitan de
fibra que les permita realizar una buena masticación y rumia y dar las
proporciones adecuadas de los precursores de los diferentes productos animales.
La producción de saliva es un factor clave en la estabilidad de las condiciones
químicas y físicas del rumen y la producción de ésta se ve favorecida por la
masticación y la rumia. Por otro lado cuando se pastorea en estas condiciones
se ha observado que el animal consume más rápido lo que empeora aún mas la
situación.
Cuando
comparamos los niveles de proteína bruta de un alimento en realidad lo que se
cuantifica en el laboratorio es la cantidad de nitrógeno total, el cual en el
forraje está bajo diferentes formas. Aproximadamente sólo un 60-70%, está bajo
forma de proteína verdadera, mientras que el 40-30% está como nitrógeno no
proteico. El contenido de nitrógeno total y nitrógeno no proteico disminuye a
medida que el cultivo avanza hacia las etapas reproductivas. Para los verdeos
los mayores valores se encuentran en otoño, y recién se visualiza una abrupta
caída a fines de primavera.
Dentro
de los componentes nitrogenados no proteicos se debe mencionar la presencia de
nitratos, que en el rumen es transformado en nitrito el cual es tóxico para los
animales. Los síntomas de intoxicación por nitrito son: temblores, mareos y
respiración más rápida con posterior muerte. Los niveles de nitrógeno como
nitrito a los cuales aparecen estos síntomas están por encima de 0.7 g/kg de
materia seca. Dentro de los verdeos la avena es particularmente peligrosa,
asociado a que este es el verdeo que se siembra más temprano y está disponible
para los animales cuando generalmente hay mayor cantidad de nitrógeno
disponible en el suelo.
Una
buena medida a tener en cuenta, para determinar la peligrosidad del verdeo es
realizar análisis foliar de nitratos siendo el costo del análisis (2,5 U$S por
muestra) y rápido frente al riesgo de que los animales se mueran.
La
proteína que es utilizada por los rumiantes para sintetizar carne, leche o lana
proviene esencialmente de dos fuentes:
♦
La
proteína verdadera del alimento que no es utilizada en el rumen y puede
utilizarse en el intestino.
♦
La
proteína microbiana sintetizada en el rumen.
♦
La
importancia relativa de los diferentes procesos del metabolismo nitrogenado y
de los problemas prácticos de alimentación depende del nivel de producción.
Para
animales de producción media (15-20 litros de leche o ganancias de peso de
500-600 g/día en animales adultos), el tema principal es la utilización en el
rumen del nitrógeno consumido, en tanto para los animales con altos
requerimientos como vacas lecheras de alta producción o animales en
crecimiento, el suministro adicional de proteína de alta calidad que pase por
el rumen sin ser atacada y que pueda ser digerida en el intestino, presenta
mayor importancia práctica. En cualquier circunstancia buenas condiciones para
una máxima eficiencia de síntesis de proteína microbiana son imprescindibles
De
la proteína verdadera proveniente de los verdeos, el 80-90% es atacada e
hidrolizada por los microorganismos del rumen transformándose en nitrógeno no
proteico por lo que la proteína que puede llegar al intestino sin ser atacada,
es relativamente muy poca. (10-20% del total del nitrógeno presente en planta).
El
nitrógeno no proteico proveniente de la hidrólisis de la proteína y los demás
compuestos nitrogenados del alimento se degradan parcialmente a amoníaco en el
rumen y éste conjuntamente con los carbohidratos es utilizado por los microbios
ruminales para producir proteína microbiana, la que es de muy buena calidad.
En
la Figura 3 se representa de forma simple, la dependencia de la síntesis de
proteína microbiana de la presencia de componentes nitrogenados y de energía
(ATP), la cual se origina de la fermentación por parte de los microbios en el
rumen de los carbohidratos.
El
rendimiento microbiano depende entonces de la cantidad de carbohidratos
fermentados y/o de la materia orgánica disponible a nivel de rumen.
El
contenido de carbohidratos en verdeos con estados de madurez tempranos es bajo
(Figura 2 b), con relación a la cantidad de nitrógeno que se va hacer
disponible en el rumen para los microorganismos.
|
En
experimentos desarrollados en Facultad de Agronomía1 donde se evaluó el efecto
de alimentar vacas lecheras y ovinos con avena se detectaron características de
ambiente ruminal que distan de tener condiciones para una máxima eficiencia en
la síntesis de proteína microbiana y de utilización de los nutrientes.
La
concentración promedio de amoníaco ruminal fue superior al valor considerado
como mínimo para un buen crecimiento microbiano (50 mg/l), constatándose un
exceso de nitrógeno en rumen que no presenta sus contrapartes de energía
(carbohidratos) para la síntesis de proteína microbiana. El nitrógeno que no es
utilizado, debe excretarse como urea en la orina y este proceso es costoso
desde el punto de vista energético, por lo que se incrementan los gastos
energéticos de mantenimiento haciendo más ineficiente el proceso productivo.
La
respuesta a la suplementación en verdeos depende del estado del cultivo y del
tipo de concentrado.
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Figura 3. Representación de la interdependencia de
la fermentación y la síntesis de proteína microbiana (adaptado de Orskov,
1982) |
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Cuando
en los experimentos mencionados anteriormente se utilizaron diferentes fuentes
de energía (afrechillo de trigo, grano de sorgo y expeler de citrus) para
complementar al pastoreo de avena, la concentración de nitrógeno amoniacal a
nivel de rumen disminuyó, la producción (kg/vaca/día) de leche, grasa y
proteína aumentó y en algunos casos también aumentó la concentración (%) de
proteína.
Una
de las explicaciones posibles al aumento en concentración de proteína es que la
disponibilidad energética haya sincronizado bien con las concentraciones de
amoníaco ruminal, aumentando la síntesis de proteína microbiana, teniendo
entonces mayor cantidad de proteína de buena calidad disponible para ser
absorbida a nivel de intestino.
Los
complementos a ser utilizados con verdeos invernales deben presentar energía
rápidamente disponible a nivel ruminal, existiendo diferencias importantes en
la velocidad y forma de entregarla. Los complementos pueden clasificarse como:
a) ricos en almidón (Ej. granos de cereales ), b)ricos en paredes celulares
altamente digestibles (Ej. pulpa de citrus) y c) forrajes conservados con alta
concentración de energía (Ej. Ensilaje de maíz). Estos complementos energéticos
no se comportan todos igual, la elección de uno u otro dependerá de cada
situación particular.
♦
La
utilización de la fibra del forraje por parte de los animales sólo puede darse
si los microbios ruminales la atacan y fermentan, por lo que debe presentarse
un ambiente ruminal neutro (pH 6.9 a 7) y aportar los nutrientes necesarios
para maximizar el crecimiento microbiano. En nuestras condiciones se ha
encontrado que cuando los animales están consumiendo verdeos, los valores
promedios de pH del rumen a lo largo del día, están en el límite inferior de lo
que caracteriza un ambiente ruminal óptimo para la digestión de la fibra (pH
6.2); además esta media encubre picos de mínima (5-5,5) que son realmente
críticos.
♦
Cuando
se decida la suplementación para animales con dietas base de verdeos se debe
tener presente que el suplemento puede aumentar más aún las condiciones de
acidez producidas por el forraje sólo, pero los efectos pueden variar con el
nivel, tipo de concentrado y estrategia de suplementación.
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Cuadro 1. Composición química en base seca y consumo de avena en ovinos en estabulación |
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Experimento 1= Consumo estandarizado, Experimento 2= Consumo “a
voluntad”, 3. Digestibilidad de la materia seca. Valores determinados “in
vivo” (A) Bruni M., Favre E. y Rodríguez F. sin publicar (B) Broch et. al., 1999 *Consumo de materia seca (CMS) expresado como g/kg peso metabólico |
El
tipo de digestión de los concentrados ricos en almidón puede generar un rumen
con condiciones de acidez agravando aún más la situación, mientras que la
digestión de los concentrados ricos en paredes celulares altamente digestibles
genera un tipo de fermentación que no produciría tal efecto. La suplementación
con ensilaje de maíz es una buena alternativa ya que aporta energía rápidamente
fermentable y puede también aportar la fibra necesaria para un buen
funcionamiento ruminal.
En
el cuadro 1 se presentan los resultados de ensayos con ovinos en estabulación
realizados en la Facultad de Agronomía donde se evaluó el consumo y la
digestibilidad de avena en diferentes estados fenológicos, y el efecto de la
utilización de bicarbonato de sodio como amortiguador de los cambios de pH.
En
el experimento 1 dónde se estandarizó el consumo voluntario al inicio del
experimento, se encontró que los animales consumieron más, cuando se utilizó
bicarbonato de sodio como aditivo. Las condiciones experimentales, determinaron
una diferenciación del consumo de materia seca, el pH ruminal puedo estar
limitando el consumo y el aditivo puede haber levantado tal restricción. Se
detectó entones un efecto positivo sobre el parámetro de valor nutritivo que
más explica el nivel de producto animal obtenido. Profundizar cuándo y cómo
actúa el bicarbonato, permitiría la promoción del uso de esta práctica.
El
uso de aditivos alcalinizantes y/o bufferizantes, es corriente en dietas con
alta proporción de concentrado, como alimento principal para controlar la
acidez ruminal, suministrándolo mezclado con el concentrado. Sin embargo poco
éxito se ha obtenido a nivel experimental con su uso cuando los animales
consumen forraje verde.
Cuando
se alimentó a capones con avena en dos estados fenológicos diferentes (Cuadro 1
experimento 2) vegetativo (14.3% MS) y encañazón (19.3% MS) el bajo porcentaje
de materia seca, sumado a que en ese estado la avena presenta un alto nivel de
nitrógeno y bajo de carbohidratos rápidamente utilizables, resulta en un
alimento desbalanceado respecto a la avena en un estado más avanzado de madurez
lo que explicaría una mayor digestibilidad lo que podría ser el factor
explicativo del menor consumo de los animales alimentados con la avena en
estado vegetativo.
Los
resultados presentados, demuestran que cuando se utilizan forrajes frescos de
verdeos se generan condiciones para la utilización de los nutrientes, que no
son las óptimas para obtener un producto de calidad, (carne y/o leche) con
buena eficiencia de utilización de los recursos alimenticios y mantener el
ambiente libre de contaminación ya que los nutrientes que son aprovechados por
los animales son perdidos al medio ambiente.
Otro
factor a considerar en la alimentación con verdeos es la suplementación mineral
ya que pueden ocurrir desbalances importantes que lleven a la muerte del
animal. En animales alimentados con verdeos de avena es común encontrar tetania.
Las causas exactas de la tetania no son bien conocidas, pero una deficiencia en
la dieta de magnesio es un factor que contribuye al desarrollo de la
enfermedad.
Se
ha relacionado también esta condición con un desbalance en la dieta de cationes
y aniones (elementos positivos y negativos) y esto evidencia la relación que
existe entre tetania y las fertilizaciones de pasturas con fertilizantes
nitrogenados y potásicos.
Los
verdeos ofrecidos a los animales, en los periodos de otoño-invierno y primavera
temprana son desbalanceados desde el punto de vista nutricional.
Las
mejoras en la nutrición energético-proteica necesariamente requieren de la
integración de los conceptos de degradabilidad de la proteína, su interrelación
con la energía y la previsión de los requisitos necesarios para lograr un buen
ambiente ruminal. Las altas concentraciones de amoníaco en el rumen provienen
de una proteína con alta fermentabilidad sin las contrapartes necesarias de
energía. Los complementos energéticos a utilizar, deberían entonces aportar
energía rápidamente disponible en rumen.
La
corrección de la acidez ruminal significaría un aumento del consumo y una mejor
utilización de los nutrientes consumidos, para lo cual se deben diseñar
estrategias de utilización de los verdeos que tengan en cuenta, la necesidad de
masticación y rumia de los animales, el porcentaje de materia seca al momento
del pastoreo, la posibilidad de usar aditivos alcalinizantes o bufferizantes y
el tipo y cantidad de suplemento a utilizar.
El
diseño de estrategias de alimentación, requiere de una evaluación local de los
principales alimentos utilizados, que integre tanto las características
físico-químicas como la dinámica de digestión de los alimentos y de sus
componentes.
La
búsqueda de la mejor combinación de los recursos alimenticios mejora la
eficiencia de utilización de los nutrientes a nivel del animal, con la
consecuente mejora en el ahorro de energía y menor excreción de los nutrientes
no aprovechados por los animales. La pérdida de nutrientes, afecta
negativamente, tanto la ecuación económica de un sistema de producción como al
ambiente (por ej.: el nitrógeno perdido escurre hacia los cursos de agua,
provocando un acelerado consumo de oxígeno y consiguientemente la muerte o
desplazamiento de los organismos vivos que habitan en ellos.
Broch,
M.; Lago, A.; Mesa, A. 1999.Evaluación nutricional de avena alfalfa y trébol
rojo. Período: invierno 1998 a- Digestibilidad. Tesis de Ingeniero Agrónomo,
Facultad de Agronomía. Montevideo.
Uruguay
Orskov,
E.R., 1982. Protein Nutrition in Ruminant. Academic Press. London. 178 pp.
Agradecimientos
Colaboración: Ings. Agrs. Diego Mattiauda y Pablo Soca, de la
Unidad de Producción de Leche EEMAC.
Sugerencias: Ing. M.S.C. Adriana García e Ing. M.S.C. Juan M.
Mieres (INIA La Estanzuela).
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