Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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fertilización
Fernández Grecco, R.
2005. Depto. Producción Animal, E.E.A. INTA Balcarce.
La producción
de carne en la Argentina se sustenta principalmente en el pastoreo directo de
pasturas y pastizales naturales. En la región pampeana húmeda argentina estos
recursos han demostrado tener un alto potencial de producción de forraje de muy
buena calidad nutritiva para el ganado a lo largo del año. Si bien existe
abundante bibliografía sobre las ventajas y desventajas de los diferentes
sistemas de utilización del forraje (pastoreo continuo, rotativo, o en
franjas), en cada establecimiento la decisión de utilizar de una u otra manera
el pasto estará condicionada por aquella que mejor pueda implementar el
productor, debido a limitantes en estructura, como así también en capacitación,
tanto propia como del personal.
Para
desarrollar un sistema ganadero rentable es indispensable explotar su potencial
productivo.
Entre las
claves para lograrlo se encuentran el control de la disponibilidad de
nutrientes minerales en el suelo para que los recursos forrajeros crezcan
adecuadamente, como así también realizar una eficiente cosecha del mismo.
En las
regiones agrícolo ganaderas, una de las preguntas más frecuente de escuchar es
¿con el precio que tienen el fósforo y el nitrógeno, conviene fertilizar?, ni
qué hablar en las zonas típicamente ganaderas, en las cuales estos insumos no
son moneda corriente para producir forraje.
Este artículo
aporta información para mejorar la toma de decisión en lo que respecta a la
conveniencia de fertilizar con fósforo y nitrógeno la promoción de raigrás
anual, ya que en ella se debe alcanzar la mayor producción de carne posible,
debido a que no permite una segunda oportunidad como consecuencia de ser una
especie anual.
Se presentan
resultados sobre la producción de raigrás anual promocionado “a diente y
fertilizado”, tomando como base trabajos realizados por el Grupo de Producción y Utilización de pasturas
de INTA Balcarce, en la Depresión del Salado.
Para la zona ganadera del Salado, la fertilización con nitrógeno debe
incluir el agregado de fósforo, ya que este elemento naturalmente es escaso y
condiciona la respuesta a la fertilización nitrogenada.
En la
Figura 1 se presenta la acumulación de raigrás anual
promocionado en un campo natural de media loma – bajo dulce, fertilizado con 16
kg de P (80 kg de Superfosfato Triple de Calcio) y 60 kg de N (130 kg de Urea)
y del testigo. Para realizar la promoción “a diente” se utilizó una
carga animal por hectárea de alrededor de 40 vacas, y se pastoreó durante 1.5
días a fin de febrero, hasta lograr una altura del pastizal promedio de 3-4 cm
de altura.
Figura
1: Acumulación de forraje de un pastizal natural promocionado “ a diente”, con
y sin
fertilización
nitrogenada. (P= promoción, P+N= promoción + fertilización)

Luego del
pastoreo, el pastizal se dejó en descanso hasta principios de marzo, momento en
el cual el raigrás anual alcanzó unos 6 cm de altura (inicio de macollaje) y se
aplicaron al voleo ambos nutrientes.
Los
resultados señalan que la promoción fertilizada acumuló hasta mediados de
agosto 2.460 kg más de materia seca por hectárea que el testigo no fertilizado.
Las tasas
diarias de crecimiento de forraje estimadas entre mayo y julio estuvieron
dentro del rango de los 10 a 25 kg de materia seca por hectárea para la
promoción fertilizada, manteniéndose cercanas a los 5 kg diarios en caso del
testigo (Figura
2).
Figura
2: Tasas diarias de crecimiento de un pastizal natural promocionado “a diente”
con y sin
fertilización
nitrogenada (P= promoción, P+N= promoción + fertilización)

Con ambas
figuras se demuestra que la promoción “a diente” en conjunto con una adecuada
fertilización mineral constituyen una interesante estrategia para incrementar
en forma sustantiva la producción otoño invernal de forraje.
Claramente,
para que esta estrategia sea una alternativa válida, la mayor cantidad de
forraje producido deberá traducirse en incrementos en la producción de carne.
Una de las claves para ello es, sin dudas, asegurar que el sistema mejorado
reciba una mayor carga animal.
Considerando
un precio de la Urea de 290 dólares por tonelada y del Superfosfato Triple de
Calcio de 320 dólares por tonelada, resulta un costo de 1.87 pesos por kg. de
nitrógeno y de 4.28 pesos por kg. de fósforo.
La inversión
por hectárea para agregar 60 kg de nitrógeno y 16 kg de fósforo sería entonces
de $181, más $16 de aplicación. Así con un gasto directo de $ 197 en un año con
adecuadas condiciones climáticas (lluvias y temperaturas) podría esperarse un
incremento en la producción otoño invernal de forraje, del orden de los 2500.
De acuerdo
con la información obtenida por tablas de NRC, para producir un kg de carne con
invernada (peso promedio 220 kg) son necesarios alrededor de 8.5 kg de MS con
un contenido de proteína de 14-15% y una digestibilidad de la MS de 68-70%.
Para realizar
el cálculo sobre la conveniencia de fertilizar es preciso manejar el término
expresado anteriormente, es decir la eficiencia de cosecha, ya que a partir de
este dato y con la información antes presentada, se podrán realizar los
cálculos necesarios para evaluar el resultado económico de la fertilización en
cuestión.
Tomemos como ejemplo
2 productores extremos, los cuales representan las situaciones corrientes entre
diferentes ganaderos de la Depresión del Salado. Uno que no utiliza la
fertilización como estrategia para producción de forraje, y obtiene una
eficiencia de cosecha del 55%, mientras que el segundo productor fertiliza y
además logra una eficiencia del 70%. Por simplicidad, en este ejercicio se
asume que la calidad del forraje no cambia, a pesar de las diferencias
señaladas en la eficiencia de utilización del forraje.
De acuerdo
con la figura
1 desde principios de marzo y hasta mediados de agosto, el primer
productor acumulará 1200 kg de MS por ha, mientras que el otro productor
acumulará 3660 kg de MS por ha, dando como resultado una producción de 78 kg y
de 301 kg de carne por ha, respectivamente.
Considerando
un precio de $2.4 por kg de vaquillona, mientras el primer productor lograría
$187 por hectárea el segundo obtendría $722 con una diferencia a su favor de
$525 luego de descontar la inversión de la fertilización.
Como
conclusión se destaca que, en la Cuenca
Ganadera del Salado es posible recriar vaquillonas para venta y/o
reposición utilizando un recurso de excelente calidad como es el raigrás anual, el cual tiene la
ventaja de que al ser promocionado a diente es económico y con el cual se cubre
el bache forrajero invernal.
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