Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. PhD. Ricardo Melgar. 2002.
Al
terminar un ciclo agrícola de suelos progresivamente menos fértiles y
productivos, todo productor con posibilidades de hacerlo se plantea la
alternativa de sembrar una pastura mixta de leguminosas y gramíneas que de
alguna manera contribuya a restaurar la fertilidad perdida.
Sin
embargo, a pesar de la creciente área bajo fertilización existen dudas sobre la
utilización, entendiéndose regulación ó administración de un insumo como el
fertilizante que debe adquirirse, y cuyos resultados no se ven como inmediatas.
Este articulo pretende ofrecer algunos parámetros sencillos de manejo, que
basados en experiencias de regiones de tambo e invernada locales ayudan a
mejorar la administración de este recurso, que es el nivel de P en el suelo.
Como
base de una guía de fertilización fosfatada de pasturas deben distinguirse dos
situaciones a:) Implantación de una pastura nueva b) Re-fertilización de una
pastura vieja. La estrategia de manejo es similar en principio, ya que se trata
de administrar la "disponibilidad" del fósforo en los momentos de
mayores exigencias de la pastura. Recordemos tres principios básicos para
entender mejor este manejo:
1)
Niveles relativamente bajos de fósforo permiten una buena implantación y
persistencia de leguminosas. Este valor mas bien bajo define un límite critico,
por debajo de éste no se logran una buena implantación. Por otra parte existe
un límite máximo, por encima del cual no se espera respuesta a la
fertilización, o bien puede esperarse un 90 % del rendimiento máximo de materia
seca.
2)
A medida que se agrega fósforo al suelo, dentro de ciertos límites, los niveles
de P aumentan linealmente. Esta cantidad es indicativa de la dosis de
fertilizante necesaria para aumentar, al primer año de aplicada, una cantidad
determinada de P asimilable, evaluada por el análisis de suelo. Este valor
varía con los distintos suelos, y depende principalmente del contenido de
arcilla y de pH.
3)
Los valores de P asimilable, medidos por el análisis de suelo descienden con el
tiempo desde su aplicación. La tasa de descenso ha sido estudiada en unos pocos
tipos de suelos, y podría generalizase en dos tipos, según se muestra en la
tabla siguiente.
Así,
contando con estos principios puede construirse algunas curvas que permiten: 1)
Determinar la cantidad de P agregar de acuerdo a un valor de análisis dado para
obtener un valor preestablecido. 2) Obtener una estimación de P disponible en
el suelo a partir de la historia de fertilización 3) Estimar la dosis de
mantenimiento para el nivel de P que ese desee.
Lo
que es difícil de generalizar es el nivel de rendimiento esperado, ya que en
este sentido la cantidad de variables de sitio es muy grande y no es demasiado
lógico comparar la productividad de una pradera del SO de Buenos Aires con una
de Entre Ríos o de Rafaela.
Cantidades de P2O5 necesarias a agregar para
pasar de un nivel actual a otro deseado
|
Nivel |
Nivel de P a
alcanzar |
||||||||
|
20 |
18 |
16 |
14 |
12 |
10 |
8 |
6 |
4 |
|
|
2 |
324 |
270 |
216 |
162 |
135 |
108 |
81 |
54 |
27 |
|
4 |
270 |
216 |
162 |
135 |
108 |
81 |
54 |
27 |
|
|
6 |
216 |
162 |
135 |
108 |
81 |
54 |
27 |
|
|
|
8 |
162 |
135 |
108 |
81 |
54 |
27 |
|
|
|
|
10 |
135 |
108 |
81 |
54 |
27 |
|
|
|
|
|
12 |
108 |
81 |
54 |
27 |
|
|
|
|
|
|
14 |
81 |
54 |
27 |
|
|
|
|
|
|
|
16 |
54 |
27 |
|
|
|
|
|
|
|
|
18 |
27 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
20 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Variación de los valores de P disponible esperados según la dosis aplicada y el tiempo desde la fertilización
|
Kg de P2O5 |
Años desde la Fertilización |
|||
|
1 |
2 |
3 |
4 |
|
|
25 |
1.8 |
1.5 |
0.9 |
0.8 |
|
50 |
3.6 |
3.0 |
1.8 |
16 |
|
100 |
7.2 |
5.9 |
3.5 |
3.2 |
|
200 |
14.5 |
11.7 |
7.0 |
6.4 |
Normalmente
los valores de P disponible en campo natural sin fertilización tienden a
disminuir pero muy levemente. Como se parte de niveles bajos, existe un equilibrio.
A medida que se implante una pastura, con fertilización adecuada para asegurar
esa implantación existe un disminución de ese P asimilable, tanto mas rápido
cuanto mayor es el nivel aplicado . Por otra parte existe un consumo de P por
la pradera que se manifiesta extractivo en la medida que el producto ( ya sea
carne, leche o forraje ) sea retirado del campo. En general se puede destacar
que el consumo de fósforo del suelo es escaso al primer ano, máximo en el
segundo coincidente con la mayor productividad y mayor porcentaje de P en el
forraje, y luego se mantiene constante para declinar luego con la disminución
de la productividad de la pastura.
·
Los
requerimientos de P de las leguminosas frecuentemente usadas son diferentes.
Estas diferencias son importantes, por lo cual la especie a sembrar debe
considerarse al recomendar la fertilización fosfatada.
·
En
mezclas que incluyan más de una leguminosa, la dosis de P aplicar es otro
factor de manejo que debe considerarse pues afectará el balance de la mezcla.
·
Los
requerimientos (y por ende las dosis a aplicar dado un análisis de suelo) son
mayores en la instalación de la pastura, que para el mantenimiento.
·
Las
respuestas a la fertilización y refertilización fosfatada en trébol rojo,
trébol blanco y lotus son mayores en el período invernal. Por lo que, si se
pretenden altas producciones de las pasturas en invierno las dosis o niveles
críticos del suelo son mayores.
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